Carnaval Jaujino
Apolinario Mayta Inga
Extraída de "Danzas y Estampas de Junín"
RESEÑA HISTÓRICA
Se origina en Egipto en honor a
Osiris. Grecia y Roma recrean, en los
saturnales y bacanales festividad de
Dionisio y Baco. Los árabes llevan a España el carnaval, prohibidos por Carlos V y Juana La Loca. La costumbre de celebrar los placeres carnales, se mantuvo hasta la Edad Media. La Europa cristiana hizo concordar con la Semana Santa. Con toda esa carga llego al Perú el espíritu carnavalesco con los conquistadores, quienes dedicaban 40 días a las pasiones desenfrenadas y adquiriendo características distintas, según la geografía, clima y las ideas de los lugareños. Espinoza Soriano, afirma que el
siglo XVIII era muy pintoresco el
Carnaval Jaujino. Hacían derroche de harina en puñados para pintarrajearse las caras. Incluso jugaban con los padres de la doctrina. Comían y bebían sin tasa ni medida. En las tarde las familias salían a dar vueltas por la plaza principal, bailando al compás de arpas y guitarras, presididos por un mulato bufón. Desde esa época conservan, elegancia, garbo inimitable y único. El Cortamonte no era de eucalipto, sino de guindo o aliso. Las semillas de eucalipto australiano, lo trajo el francés Lapierre Rousea en 1864. Se caso con Petrona López de Incho Huancayo, donde plantaron eucaliptos. El presidente Pardo en 1872, impulso la forestación de Jauja.
DESCRIPCIÓN
Es pausado, sobrio, elegante, rítmico,
pedante como el espíritu del jaujino que goza, agrupados en los barrios tradicionales.
Huarancayo, La Libertad, Cruz de Espinas, Huaccllas, Samaritana, La Salud, Yauyos, Ricardo Palma.
CUADROS
Jhilo huantuy: el lunes siguiente del
Domingo de Carnaval, luego del desayuno, se dirigen al campo, acompañados por una orquesta típica a cortar el árbol escogido por la madrina. Retornan los varones cargando el monte. A la mitad del camino las damas ofrecen el
shajteo: degustan charqui, queso y cancha, entre harina y ortiga. En el lugar del Jhilo sagtay, lo adornan y paran. En la noche velan al árbol en la casa del padrino.
Jhilo pachachi y Jhilo sayachi: paran el árbol, apoyados sobre crucetas de palos. La madrina adorna el árbol o Jhilo pachachi.
Los varones presididos por el padrino, con sogas y escaleras proceden a parar el árbol o Jhilo sayachim entre algarabías y guapidos.
Jhilo sagtay: el día siguiente, asisten a Misa. La banda de músicos recorre el barrio invitado al Jhilo sagtay que inician el padrino y la madrina con el hacha adornada. Bailan las parejas en círculo. Por tradición la pareja que logra derribar el árbol son los padrinos del Cortamonte del próximo año.
VESTUARIO
Damas: lliclla, monillo, faldellín, fustanes, sombrero de paja, pañuelo, medias de nylon, zapatos de charol y tacos altos, aretes y prendedor de oro, al mas puro estilo de la galantería y belleza de la mujer jaujina.
Varones: terno de color oscuro, camisa, corbata, poncho blanco de lana con rayas negras, verdes o marrones, pañuelo de cuello, sombrero de paja o paño, al mas puro estilo de la pedantería del rajatabla.
MENSAJE
La costumbre consagrada por la mitología grecolatina se mezcla con nuestras tradiciones. El contacto entre ambas culturas dio como resultado que las celebraciones adquieran una identidad propia. El humor, la alegría, la irreverencia, la parodia, la sátira y otras formas de invertir o cuestionar los valores sociales
demuestra la inmensa riqueza de nuestro mestizaje racial y cultural. El carnaval asumió entre nosotros diversas formas y códigos al enmascararse en un largo y fecundo proceso de fusión con elementos propios del Ande.
MÚSICA
La sentida y nostálgica muliza, el huayno carnavalesco y la pandillada jaujina, son interpretadas por músicos de Acolla:
Sinfonía Junín de Jauja, Sonora Acollina, o Show Tupac Amaru de Huancayo, quienes saben de la sensibilidad del jaujino que goza de los brazos de Afrodita y cual herederos de Dionisio y Baco.