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Monobamba en la visión de Antonio Raimondi (1855)
Carlos H. Hurtado Ames, historiador.

1. Nota introductoria
Monobamba es uno de los distritos de la provincia de Jauja que ha tenido y tiene mucha historia a lo largo de su devenir, además de jugar un rol clave en el desarrollo de la economía de la región en general.
Monobamba ha llamado la atención de aquellos que han hecho transito por sus alrededores desde siempre. En la colonia fue importante desde los primeros intentos de colonización por los Franciscanos, además porque ahí se establecieron importantes unidades productivas como son haciendas de cañaveral, estancias ganaderas e ingenios.
Pero una de las impresiones más importantes que existe sobre esta región corresponde al siglo XIX, y es la efectuada por el sabio Antonio Raimondi, quien estuvo recopilando durante diecinueve años de viaje, información para su monumental obra El Perú. Raimondi estuvo por la región entre febrero y abril de 1855 y ha dejado una importante descripción de Monobamba y que es la que ahora compartimos con el lector interesado en el asunto.
Debemos señalar que en el presente artículo hemos recurrido a la edición de las Notas de Viajes (Lima, 1942) que Raimondi hiciera para El Perú y que es la versión literal del texto de sus libretas de apuntes, que para este caso es mucho más valiosa. La información sobre Monobamba se encuentra contenida en la libreta nº 3 y corresponde al primer volumen de la colección.

2. Monobamba en la visión de Raimondi
Según Raimondi, para entrar a Monobamba, al que le adjudica la categoría de pueblo, es preciso pasar dos ríos, que corren casi paralelos y muy cerca, distando apenas unos pocos pasos. El primero, llamado Asnaacoo – Yaco, que según informa Raimondi quiere decir agua hedionda.; el otro es el llamado río de Monobamba, que es más caudaloso y baja de las alturas de Jauja, originándose en la laguna de Guaracayo. El primero se puede pasar a bestia; el segundo se pasa a pie sobre algunos palos.
Raimondi dice que donde el encontró el puente de palos, en otro tiempo existía uno bueno para pasar a bestia, pero que fue destruido por la maldad de los indios residentes allí que trataban de impedir a los hacendados transportar afuera las chancacas, aguardiente, etc. También dice que el camino que de Vitoc va a Monobamba, estaba en mejor estado, pero con el abandono de las haciendas, fue descuidado.
En general, Raimondi no nos trasmite una buena impresión de los indios de Monobamba. Al parecer estuvo alojado en la casa hacienda de un señor llamado Manuel Monteblanco, que dice es el único forastero que se ha sostenido en Monobamba, pero que ha tenido muchos obstáculos para hacer sus plantíos de tabaco y café, porque ningún indio quería venderle terreno, a pesar que los tienen sin ningún documento. También refiere que muchas veces se han sublevado contra dicho señor Monteblanco; y “si no fuese por su valor y la cobardía de los indios, lo habrían asesinado, quién sabe desde cuando.”
Raimondi se detiene un poco en detallarnos las actividades de Monteblanco. En ese momento, este señor, refiere Raimondi, tiene un buen cafetal y un hermoso tabacal, de donde puede sacar por lo menos, 6000 mazos de tabaco. Lo considera un hombre muy industrioso, que ha emprendido varios negocios y “tan sólo por las grandes desgracias que le han sucedido y la maldad de los indios que lo rodean, no ha podido hacerse ya de un gran capital.”. Agrega que fabrica pólvora de muy buena calidad, aunque no se hallan los elementos en el lugar, porque trae de fuera salitre y azufre. Destila aguardiente de superior calidad de las chancacas. Ha ensayado el cultivo del añil, aunque hasta ahora no ha podido beneficiarlo muy bien. También refiere que un ramo del comercio que incursionado Monteblanco es el beneficio de la cera vegetal, derivado de los frutos de una planta llamada laurel o huacán (Myrica policarpa) y que fascinó a Raimondi, dejando una descripción detallada del proceso de su elaboración.
El naturalista también describe con precisión el modo como es cultivado y procesado el café y el tabaco, el menos como lo hacía Monteblanco.
Para Raimondi es una lastima muy grande ver que un hombre industrioso que busca todos los medios para engrandecer su país, abriendo muchos ramos en la industria a estos valles, tenga que abandonar sus empresas por causa de algunos “indios malos”. Dice que así se ha abandonado el beneficio de la cera, porque apenas supieron los indios que la extraían del laurel, cortaron todos los árboles. Para Raimondi sería bueno que el gobierno establezca una escuela primaria, para que se aprenda a respetar a las autoridades, porque el mismo Gobernador y Juez de Paz, señor Monteblanco, son siempre amenazados a muerte, también interceptan sus comunicaciones oficiales con los subprefectos y las cargas que se mandan de fuera. Por todas estas razones, refiere Raimondi, resulta que los caminos se vuelven siempre peores en vez de mejorar; los puentes son destruidos y el Gobernador no puede hacerse obedecer por temor a ser asesinado.
El juicio final de Raimondi sobre los indios de Monobamba es muy severo: “Estos indios viven en la ignorancia más crasa, sin ningún sentimiento religioso; se embriagan a cada momento e insultan a las autoridades, pidiendo sus cabezas. Para dar una idea de su ignorancia, diré solamente que cuando uno de éstos está enfermo y es muy grave su enfermedad, juzgando que no pueden sanarlo, lo abandonan diciendo que está pasado, casi no le suministran alimentos necesarios para su subsistencia y lo dejan morir como perro.”
Al final de su nota, Raimondi hace referencias a la formación geológica de Monobamba, la que considera muy variada, pudiéndose decir que el pueblo está construido sobre un terreno de aluvión formado por desmontes de los cerros que lo rodean. Dice que la banda opuesta del río, o sea la que va a Rondayaco, está formada casi toda ella por cerros graníticos y en la cadena de cerros de la banda del pueblo, se notan formaciones de esquisto arcilloso (pizarra) donde en muchos puntos sobresale la formación granítica.
Termina señalando que la vegetación silvestre es escasa, porque se han cortado todos los montes hace muchos años. Sin embargo se notan arbustos, también arbóreas, etc. Hace una mención algo extensa de los animales de la zona, destacando los pequeños mamíferos y las muchas aves que sería demasiado largo nombrar.

3. Comentario final
Raimondi ha sido una de las personas más lucidas que recorrió el territorio peruano. La apreciación sobre Monobamba es muy importante porque es una de las pocas que sobre el lugar existen en líneas generales.
Un punto que puede ser controversial es el referido al juicio que hace sobre los indios de Monobamba, a los que no los deja muy bien parados por cierto. Valdría la pena señalar que es necesario ubicar la visión de Raimondi en un determinado espacio y tiempo histórico, cuando no se tenía el conocimiento que tenemos ahora sobre la cultura andina, sobre todo lo particularmente importante que es tener en cuenta la visión del “otro”. En este sentido, Raimondi nos transmite la visión de Monteblanco más que nada en el aspecto social, dejándonos en duda sobre como percibían la realidad de las cosas los que en esa época eran llamados como indios.
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