La fundación española de Jauja en el contexto de la formación de la sociedad colonial y el imaginario actual
Carlos H. Hurtado Ames,
historiador.
1. Introducción
La fundación y formación de las ciudades en el virreinato, representa uno de los hechos más importantes en el establecimiento del orden colonial en la historia peruana. Los recién llegados españoles al Tahuantinsuyo, se concentraron en los nuevos pueblos y ciudades que se iban fundando en los Andes. De hecho, desde el principio el mundo hispano-peruano tuvo un eje urbano, tal vez mucho más que la misma España.
En la sierra central del Perú, este papel le correspondió a la ciudad de Jauja, aunque propiamente no fue una ciudad española a lo largo de todo el coloniaje, fue el eje económico y administrativo del actualmente conocido como el valle del Mantaro, lo que de por si nos dice de su importancia.
Pero además de ello, la fundación de una ciudad es importante por la manera como es percibida y recordada por una determinada comunidad. Es decir, interesa analizar como ha influido en la configuración de una identidad local el hecho de celebrarse o conmemorarse un aniversario, en este caso el evento denominado como “Fundación Española de Jauja”.
En este sentido, en el presente trabajo haremos una revisión somera de los principales debates que han girado en torno a la llamada fundación española de Jauja; sus principales características como ciudad conquista colonial de la misma y la forma como es percibida la celebración por la colectividad actual.
2. La fundación española de Jauja
Es considerable la cantidad de páginas que se han escrito sobre la fundación española de Jauja. Las principales discusiones han girado en torno a la fecha de la aludida fundación, es decir si fue en algún día inicial de octubre de 1533 o el 25 de abril del siguiente año. También se ha discutido sobre el hecho de que no se ha encontrado el Acta de Fundación, lo que ha llevado a pensar a algunos autores que Jauja nunca se fundó, agregando que en las crónicas no se menciona explícitamente este hecho. Discusiones que nos ilustran sobre las dificultades que han existido, y existen, sobre todo en el empleo adecuado de las fuentes a nivel local. Como se aprecia, no se ha escrito mucho en cuanto a interpretación de procesos.
En seguida haremos una breve revisión de lo más importante de este proceso, que nos ayudará a tener una idea más clara de cómo se comenzó a ordenar la sociedad colonial en la región.
Como se sabe, la primera llegada de los españoles al valle de Jauja fue protagonizada por Hernando Pizarro en marzo de 1533, y la segunda por Francisco Pizarro en octubre de 1533. Es conocido que Jauja fue fundada por primera vez por los españoles en octubre de 1533, durante el alto que hizo en el valle Francisco Pizarro, en su marcha al Cuzco. Las pruebas documentales sobre este hecho son numerosas y terminantes. No obstante, como lo han observado varios autores, a pesar de haberse realizado el acto de fundación y de haberse designado Cabildo y Teniente Gobernador, faltó lo principal: un cierto número de vecinos que quisiesen quedarse en la nueva ciudad. Todos los españoles deseaban marchar al Cuzco. De acuerdo al historiador Porras Barrenechea, en su texto Jauja, capital mítica (1957), por este hecho, Pizarro se vio obligado a suspender la fundación y dejar únicamente en Jauja una guarnición.
En abril del siguiente año, es decir en 1534, al regreso del Cuzco, es que decide continuar la fundación. Así puede decirse que Jauja, fundada en el papel provisoriamente, por causas de estrategia y previsión políticas, en octubre de 1533, solo comenzó a vivir definitivamente el 25 de abril de 1534, cuando 53 españoles, con el Gobernador a la cabeza, expresan su voluntad de residir en ella y hacerla capital de Gobernación, todo ello siempre de acuerdo a la hipótesis de Porras. El mencionado historiador basa su afirmación en una trascripción parcial del acta de fundación de la ciudad, la misma que localizó en el Archivo de Indias en Sevilla:
“E después de hecha la fundación de la dicha cibdad de Xauxa según va declarado y benido el dicho gouernador francisco pizarro de conquistar pacificar y poblar la gran cibdad del cuzco y conquistada e poblada en serbicio del emperador rrey don carlos nuestro señor luego en llegando a esta ciudad que fue a veynte e veinte cinco dias del mes de abril de mill e quinientos e treinta e quatro años visto el estado en que la poblacion desta cibdad quedo e lo que sobre ello conbenia hazerse tomo consigo a alonso riquelme tesorero de su majestad en estos rreynos e con su aquerdo e parecer e continuando la dicha población mando tra?ar el pueblo y solares que en el abia de auer (...)” (Porras Barrenechea, 1957).
Ahora bien, parece bastante probable que la ciudad española fue ubicada cerca a la incaica, es decir el centro administrativo de Hatun Xauxa, establecido por los incas cuando sometieron a los Xauxa y los Huanca aproximadamente en 1460, a inmediaciones del actual distrito de Sausa, cerca al río grande.
La mayoría de autores concuerdan con lo que señala Porras, de que la de octubre de 1533 es una fundación a medias, mientras que la de abril de 1534, es la definitiva. Por ello se ha asumido la fecha de abril como la única y la de octubre relegada al olvido. Más adelante volveremos sobre este punto y la validez del mismo.
Lo que nos interesa inmediatamente es pasar a discutir y dilucidar que motivos llevaron a los españoles a fundar una ciudad en el valle y porque lo hicieron en el espacio geográfico que ocupa la actual provincia de Jauja.
En primer lugar tendríamos que traer a colación la visión geográfica de los andes ante los ojos del conquistador español y la entrada o llegada a un valle con las características geográficas como lo es el de Jauja, ya que como se menciona en las crónicas, después de la partida de Cajamarca y la marcha al Cuzco, el valle produjo un elevado impacto, comprensible si tenemos en cuenta lo inmenso y desolado de la cordillera que estaban atravesando. Hernando Pizarro quien protagonizó, como ya lo señalamos, la primera llegada de los españoles al valle en marzo de 1533, escribe: “(...) en todo lo que anduve no me pareció mejor dispusición para asentar pueblos los cristianos, e así creo que el gobernador asentará alli pueblo”. Lo largo, cansado y desolado del viaje emprendido desde Cajamarca queda confirmado en una carta escrita por el mismo Francisco Pizarro: “Partidos de Caxamarca y venidos por nuestros jornadas sin descansar hasta aquí, tardamos dos meses; es el camino tan largo y tan trabajoso de tanto fijo cuanto en el mundo se ha visto” (Citado en Rivera Martínez, s/f: 14 y 19).
En general lo que más llamó la atención de los españoles fue la hermosura del valle, la templanza del clima, la abundancia de bastimentos, elementos que a la larga contribuyeron a la formación de la leyenda de Jauja. Por ejemplo, en una carta del Licenciado Espinoza, se alude a lo conveniente de fundar una ciudad en Jauja “(...) porque tienen Relación que es muy Rica y abastada de mantenimientos y muy poblada y en que concurren todas las otras calidades necesarias para poblar esta prouincia (...)” (Citado en Rivera Martínez, s/f: 18).
Como ya hemos mencionado, la fundación se completa el día 25 de abril de 1534, pero esta tuvo una duración más bien breve, debido a diversas consideraciones que se explicaron en un acta del cabildo abierto del 29 de noviembre del mismo año. En el mencionado cabildo se decidió el traslado de la capital hacia la costa, entre las razones que se adujo destaca que era “fria e de muchas nieves e falta de leña, la lejanía del mar, la falta de leña para construcción de casa y las dificultades para procreación” (En Bernabé Cobo, ?1890? 1964: 284). Pero estas razones no tienen relación con la realidad, ya que el clima ha contribuido a darle fama a Jauja, debido a su celebridad; las riquezas de mantenimientos de la que hablan todas las crónicas que han escrito algo sobre Jauja, y las Informaciones y Memoriales de los curacas de Jauja, publicadas por Espinoza Soriano (1971), hacen fácilmente rebatible las demás consideraciones, exceptuando la lejanía del mar. El padre Bernabé Cobo al referirse a estos inconvenientes dice:
“(…) pues vemos hoy todo lo contrario, porque (el valle) es muy abundante de trigos y de todo género de granos, legumbres y frutas, así de la tierra como de España; y en especial es tan grande la copia de puercos y gallinas que en el se crían, que en gran parte de lo que en este género se gasta en esta ciudad de Lima, se trae de allí; y su temple es tan sano y regalado, que muchos van a esta ciudad a cobrar salud y convalecer en aquel valle” (Bernabé Cobo, ?1890? 1964: 285).
De lo dicho por Cobo se desprende que las razones para el traslado fueron otras, aunque por alguna razón las callaron. Edgardo Rivera Martínez, en su tesis doctoral publicada con el título de Imagen de Jauja (s/f), arguye otras posibilidades para el traslado que se obviaron en aquella acta. Menciona, entre ellos, el temor que inspiraría a los conquistadores la geografía dilatada y extraña de los Andes, en la cual se sentirían extraviados, y el temor a los miles de indios conquistados que los rodeaban y separaban del océano. El traslado a la costa de la ciudad fue confirmado en una carta firmada del 3 de noviembre de 1536, como lo demuestra Alberto Hurtado Dianderas en una tesis inédita denominada “La Fundación Española de Jauja” (1937), por la reina doña Juana “la loca” y su hijo don Felipe.
Este hecho, es lo que va a generar una de las características de la historia del valle durante el periodo colonial hasta mediados del siglo XVII: la despoblación española de la región. Como es lógico, la principal razón para este abandono fue el traslado de la capital de la gobernación hacia la costa, aunque, como hemos señalado, en unas circunstancias poco claras aún. En todo caso, el hecho es que los españoles abandonaron la región. Si bien algunos españoles comenzaron a asentarse en el valle particularmente en Jauja, después de su abandono como ciudad, éstos definitivamente emigraron hacia la región de Huancavelica y Huamanga atraídos por el descubrimiento de las minas de mercurio, en decenio de 1570 (Carlos Samaniego, 1981: 83). En las Relaciones Geográficas de Indias leemos: “No hay granjería de españoles, porque no está poblado de ellos. (…)” (De la Vega, 1881: 89). Se menciona además que sólo se encontraban contados sacerdotes.
3. Jauja: una ciudad conquista colonial
La denominación teórica de ciudad conquista, se refiere a las ciudades fundadas por los españoles durante el virreinato, siguiendo patrones establecidos propios a la colonia, como por ejemplo la existencia de la cuadrícula (Damero) en el trazado de las calles, al estilo de Castilla y Aragón. El Damero presenta un núcleo central, que contiene como eje la Plaza Mayor alrededor de la cual se ubican los edificios principales de la ciudad, tales como el palacio del virrey, el cabildo, la catedral. La ciudad conquista, en el caso del virreinato peruano, presentaba reducciones, que en Lima fue la reducción de Santiago del Cercado (1571), ubicada al extremo oriental de la ciudad, y que era un conjunto urbano planeado para alojar exclusivamente población indígena y se caracterizó por sus manzanas regulares, simultáneamente planificadas y con plaza principal dispuesta a modo de rombo (Ramón, 1999: 297). Veremos más adelante que las reducciones de Jauja fueron los antecedentes de algunos distritos y barrios de la ciudad.
Las funciones de estas ciudades eran principalmente de carácter administrativo, por ejemplo para recaudar la tributación; además de funciones sociales, culturales y religiosas, ya que la ciudad conquista era el centro del poder político y hegemónico en torno a las zonas rurales. Siguiendo el ejemplo de Lima, se observa una jerarquía socio espacial desde su fundación, donde la Plaza Mayor es el centro político, escenario de las ceremonias oficiales y del ajusticiamiento de los flagrantes infractores de la legalidad. Alrededor de este cuadrilátero se alojaron los primeros conquistadores, es decir los vecinos de mayor relevancia. Esta primacía se mantuvo por varios siglos y se tradujo en términos económicos: el precio de la vara cuadrada de terreno disminuía a medida que se alejaba de la plaza central. (Ramón, 1999: 299).
En el caso peruano debemos destacar que hubo la tendencia a que funcionen en la costa, debido a la necesidad de comunicación y comercio. Durante el coloniaje, no hubo muchos cambios en las ciudades conquista, además de poco crecimiento demográfico, tampoco se dio un cambio drástico con el advenimiento de la república en el siglo XIX.
Esto es un hecho claro para el caso de Jauja, casi todas las informaciones disponibles no mencionan cambios muy sustanciales a lo largo del coloniaje en el desarrollo de la ciudad, es decir de la que se trasladó al actual emplazamiento de la ciudad, que data de 1564. Explicaremos más este punto.
En un artículo publicado en 1964 denominado “La verdadera fundación de Jauja”, el historiador Waldemar Espinoza Soriano, habla de una tercera fundación de Jauja. Según este autor, en 1565, como es sabido, el Licenciado Lope García de Castro dispuso la creación de corregimientos, para evitar entre otras cosas, los abusos de los españoles contra los indígenas. El 3 de julio de ese año se creó el corregimiento de Jauja, nombrándose como su primer corregidor a Juan de Larreinaga Salazar, con el encargo de fundar pueblos para indios. Según el referido autor, el corregidor Juan de Larreinaga Salazar acompañado de curacas principales y doctrineros franciscanos fueron los que fundaron el pueblo de indios Santa Fe de Jatun Jauja, que se trasladó dos kilómetros adentro de la antigua ciudad española abandonada, dicho pueblo se ubicaba donde se encuentra la actual ciudad de Jauja.
De acuerdo a Espinoza, fue opinión mayoritaria que el pueblo no debía fundarse en el emplazamiento de la antigua llacta inca, ni de la primera ciudad española, sino a unos dos kilómetros hacia el Norte. El mencionado historiador asegura que la fundación tuvo lugar el día de Santa Fe, aunque sin precisar exactamente la fecha.
Espinoza sostiene que el pueblo fundado en 1565 no tiene nada que ver ni con la Jauja establecida por orden de Pachacútec, ni con la fundada por Pizarro en 1534, la actual sería un vecindario diferente y aparte cuyo origen data de 1565. No obstante, oportunamente Edgardo Rivera Martínez ha señalado que, efectivamente, si se atiende al hecho legal, que comprende el acto de la fundación y la categoría de la nueva ciudad, ello es así. Mas, argumenta Rivera, la afirmación de Espinoza adolece de un respeto demasiado estricto por las circunstancias legales. Rivera menciona que es innegable que el pueblo de 1565 conservó el antiguo nombre de Xauxa, o Jauja, y que los indios que fueron obligados a poblarlo fueron los mismos, o los descendientes de los que habitaron la Jauja incaica, o la ciudad fundada por Pizarro. Estos pobladores llevaron el nuevo “pueblo”, situado casi al lado del antiguo, las tradiciones, las costumbres, una conciencia local y comunitaria, que eran las mismas de la vieja Jauja. Siguiendo a Rivera, se puede decir, perfectamente, que existe una continuidad histórica, una continuidad humana, e inclusive, en cierto modo urbanística, que están por encima de la discontinuidad legal. El nombre de Jauja comprende y evoca una unidad y secuencias históricas, una leyenda, un cierto espíritu, además de una realidad material, y es ello lo que interesa. Jauja ha sido, siempre, en el fondo, una sola (Rivera Martínez, s/f: 97 y 98).
Ahora, los edificios principales de la esta ciudad se ubicaban, como ya mencionamos, en la Plaza Mayor, y eran de propiedad en su mayoría de la nobleza indígena (curacas), además del Cabildo y la Iglesia. Como se indicó, y como sucedió con otras ciudades, durante el coloniaje no hubo muchos cambios en Jauja, tampoco mucho crecimiento demográfico. Las reducciones que aparecieron se ubicaron “en los lindes de la ciudad”, por lo general se trataba de poblaciones lejanas que fueron reducidas con fines administrativos, como es el caso de la llacta de Huajlasmarca, que fueron trasladados al actual emplazamiento de Huaripampa, durante el gobierno del virrey Toledo. Algo similar es lo que ocurrió con el poblado de Huarancayo de Ricrán, fueron reducidos a las entonces afueras de Jauja, en lo que actualmente es el barrio de Huarancayo, durante el mismo periodo de las reducciones por cierto.
4. La fundación española de Jauja en el imaginario actual
Quisiera terminar este artículo comentado, a manera de ensayo, el modo como es percibido el evento de la Fundación Española de Jauja en el imaginario colectivo de la población jaujina.
Para esto propondré que la conmemoración de la Fundación Española de Jauja en el 25 de abril, es una celebración reciente (me refiero a que no es anterior a por lo menos 1934), y que tomo importancia a partir del documento descubierto por Porras Barrenechea en el Archivo de Indias en Sevilla - España (1935), remitiendo una copia al Consejo Provincial de Jauja. Este hecho fue importante y trascendente en la colectividad, siendo lo más destacado tal vez el famoso cuadro “La Fundación Española de Jauja” por Wenceslao Hinostroza. Antes de esto, no se celebraba una aniversario de fundación en esa fecha, ni menos existían las ceremonias con el carácter que ahora han adquirido, al punto que es una de las es una de las principales fechas que celebran los jaujinos y que ya es parte de la tradición. Por ejemplo en las páginas de El Porvenir, el periódico que se publicó en Jauja desde 1908 hasta la década del sesenta del siglo pasado, el 25 de abril, hasta la década de los treinta, no aparece ninguna noticia ni nota sobre fundación de Jauja alguna en esa fecha.
Sin embargo, esto no quiere decir que antes de esta fecha no se celebrará algún tipo de aniversario en Jauja. Al parecer existía una celebración muy importante en octubre, concretamente el día 4, aun que no podemos determinar con precisión desde cuando tenía lugar la misma. Es de suponer que esta celebración tenía una fastuosidad mayor que la de ahora, ya que coincidía con la fiesta patronal de Jauja, es decir la fiesta a la Virgen del Rosario, por lo que esta también adquiría niveles de fastuosidad que han quedado registradas en muchos testimonios antiguos. Incluso, en octubre de 1934 se conmemoró cuatrocientos años de la fundación española de Jauja.
Es importante detenerse en este punto, la fecha de la celebración debió ser en octubre de 1933, pero como señalan las fuentes históricas, se celebró en 1934 por disposición del Supremo Gobierno, que dispuso se celebrarse dignamente junto con las demás ciudades del Perú. Para le celebración de este aniversario se organizaron una serie de actividades, entre las que destaca la fundación del Hospital Lourdes; la inauguración de la carretera de circunvalación de la laguna de Paca; presentación de las obras en ejecución de la cárcel de Jauja; una inauguración de exposición de bellas artes; veladas en el teatro Piérola, funciones cinematográfica en el teatro de la Beneficencia, teatros ambos de la época; fuegos artificiales en el Parque Municipal; concursos de tiro al blanco; regatas en la laguna; corridas de toros, etc. Pero lo más importante, a mi juicio, fue la publicación de un Álbum Gráfico, social, histórico, literario publicado con el concurso del alto comercio y la colaboración de destacados jaujinos intelectuales; se trata de un trabajo que presenta muchos aspectos de la Jauja de ese entonces y la manera como era percibida por un grupo de intelectuales de esa época, donde se incluyó además un a lista completa de todo el comercio de Jauja, que lo trasluce como uno de los más importantes de la región. Es decir, se trató de uno de los mementos más importantes en la historia de Jauja.
Como señalé antes, el hecho de que se encontrara una copia parcial del acta de fundación hizo que la fecha se trasladase a la fecha que ahora conmemoramos, es decir en abril, lo que ha significado, al menos por lo que ahora observamos, una perdida en cuanto a grandiosidad como fiesta, toda vez que se apartó de la grata coincidencia que tenía en celebración con la fiesta del Rosario.
Ser puede decir que ya está establecido que la fundación ha sido en abril, no propiamente por esa famosa acta, sino por que en el imaginario de los jaujinos es una idea aceptada. No obstante, es preciso señalar que las prácticas culturales están en perpetuo cambio, en permanente estado de negociación y redefinición. Es decir la idea de la tradición como una convicción fija y atemporal es muy discutida, como se podría pensar que es la idea que existe sobre la fundación española de Jauja. Precisamente, por tratarse de un evento antiguo, la idea de un nacimiento de Jauja en abril de 1534 se ha incorporado en el imaginario colectivo con rapidez, sobre todo por la existencia de una copia parcial del Acta de Fundación, ya que ha establecido una continuidad con un pasado histórico adecuado.
Actualmente la fecha de octubre está quedando en el olvido. Soy de la opinión que se debería intentar rescatar o recuperar esa fecha, por ser un mes muy significativo para Jauja, es el mes de la fundación inicial, es decir Jauja legalmente existe desde esa fecha; es el mes de la llamada tercera fundación, con el corregidor Larreinaga y los Curacas Cusichaqui y Guacrapaucar, del que tampoco se sabe la fecha exacta; finalmente es el mes de la celebración de la Patrona de Jauja, la Virgen del Rosario. Sería rendir un homenaje a toda nuestra historia en una sola gran oportunidad.