Seis razones de porque nos dicen a los Jaujinos Rajatablas
Ing. Maritté Fierro Bravo
Directora de Pyos y Cooperación Técnica - ADALID
E-mail:
contacto@adalid.org.pe
Jaujino rajatabla: este lema, estampado esta en nuestra vida cotidiana, es universal y siempre fue usado con injusta congnotación. Para confirmar ello basto preguntar a una gamma de personas de porque nos dicen a los Jaujinos Rajatablas y resaltaron seis curiosas razones:
1. Por nuestros comentarios mal intencionados o criticas destructivas
Montaigne(1) decía que, aparte de la reputación, todo puede ser negociable en la vida. El prestigio es el mayor capital de una persona. Lo trágico de esta valiosa mercancía es que hacerse de ella puede tomar años, pero sembrar las dudas sobre ella puede tomar un minuto: no se necesita más talento que una lengua ágil y una mente sin escrúpulos.
Por ello un comentario mal intencionado puede generar los más profundos abismos y una critica destructiva derrumbar lo avanzado. Quizás en el afán del perfeccionismo, la actitud critica del jaujino haya excedido lo permisible sin proponérselo y creado tan mal concepto.
2. Por ser persona petulante, insolente, jactancioso, vanidoso y envidioso
Entendiéndose por petulante, insolente y jactancioso -como persona que se cree superior-; a la condición de vanidoso -como aquel que ostenta de vanidad-; y a la envidia, -definida como la tristeza ante el bien ajeno o no poder soportar que al otro le vaya bien, ambicionar sus goces y posesiones-.
Calificaciones que son producto quizás de características groseramente distorsionadas ocasionadas por la altivez de los jaujinos de antaño y degeneradas por el tiempo y las actitudes actuales.
3. Porque vivimos mirando el pasado y quizás olvidamos el presente y el futuro.
Si consideramos que …El tiempo pasado contiene nuestras semillas, nuestras raíces, el esplendor de nuestros troncos, lo más vital que poseemos para vivirnos en el presente. En él está lo que realmente somos, brotado de lo que fuimos. En él está nuestra cara, en él nació la materia de los ojos con que miramos en el espejo nuestra cara (2).
Podemos decir entonces que mirar el pasado en dialogo con el presente y planificando el futuro es muy valioso pero míralo en un afán de vivir en una especie de aislamiento producto de la añoranza constituye un problema, tal vez la grandeza de nuestro pasado jaujino empañen en gruesa medida la visión actual y por ende dejamos de ser realistas y prospectivos.
4. Por riñas antiguas no perdonadas
En las interacciones humanas, en todos los pueblos y en todas las culturas existen actos llamados agravios, ultrajes, ofensas, que desencadenan respuestas drásticas y a veces mortales. Una ofensa conlleva un desafío y quien no reacciona queda doblemente lesionado en su honor y en su credibilidad social.
En Jauja la diplomacia y el perdón no tienen cavidad; riñas y agravios generados en una contienda electoral tardan tiempo en ser olvidados o nunca se olvidan, los ataques entre contrincantes son continuos, sinuosos y punzantes. Y que decir de los líos familiares por sucesiones hereditarias, dicen que casi todo Jauja asido demanda y que los asuntos legales pasa de generación en generación.
5. Por nuestro hermetismo y creencias equivocadas
Entendiéndose a hermetismo como palabra que
proviene del dios griego Hermes cuyos seguidores mantenían su culto en secreto y no admitían nuevos miembros, quizás haga clara referencia a la existencia de elementos conflictivos dentro del espacio cultural jaujino(3) como
grupos sociales que se sienten excluidos y otros que excluyen, como por ejemplo la veneración a la virgen del Rosario y a la virgen Chapetona que a fin de cuentas es la misma virgen una mas pequeña que la otra, pero que en dicho evento gira una disputa de quienes reclaman ser los verdaderos jaujinos.
6. Por la indiferencia a la realidad de nuestra tierra y a nuestras promesas
Año tras año, 20 de enero, cortamontes... fiestas en general como ente nivelador e integrador han atraído a los jaujinos de todos los lugares del mundo, en un mismo sitio se entremezclan añoranzas que traen promesas, promesas que generan sueños y sueños que se rompen por la indiferencia.
¿Y que es la indiferencia?, la indiferencia es una máscara que el egoísmo utiliza para ocultarse y no aparecer como tal, esta nace cuando no hay creencias, cuando nada nos atrae y nada nos llama a asumir la defensa de lo que, alguna vez, encontramos justo y bueno. Existen distintos modos de indiferencia: se puede ser indiferente por convicción; o ser indiferente por pereza. (4)
La indiferencia que percibimos en nuestra comunidad jaujina es por convicción y ha generado una visión sistemáticamente negativa de -Jauja, sus fiestas y costumbres-; como ejemplo basta escuchar las radios locales donde periodistas, autoridades y ciudadanos en general exponen comentarios errados catalogando a
"Jauja como una aldea" o
"Mientras Jauja danza, Huancayo avanza" u otros que no vale la pena mencionarlos, sustentados por la ignorancia y complejos bien calados; y que es necesario combatirlos.
Buscar la razón de porque se genera es hurgar en nuestra propia piel y retomar las razones anteriormente expuestas, quizás andamos un poco adormecidos no en vano son casi 17 años con las mismas autoridades, tiempo donde Jauja lo único que hizo fue envejecer.
Estas razones muestran características negativas de nosotros los jaujinos, más si consideramos que estas opiniones fueron vertidas por jaujinos que juzgan excluyéndose de tal apreciación y sin querer generan dudas y sofismas, un culto a la mediocridad, logrando separar conductas y las palabras, el pensamiento y la acción se contradicen y se enfrentan; y al mismo tiempo reflejan un complejo aceptado por todos, casi como un paradigma sin que nadie o quizás pocos lo hayan cuestionado, pues el concepto de rajatabla es -sin contemplaciones, cueste lo que cueste, inflexible- como ven difiere totalmente de la concepción ya establecida, quizás al decirnos Jaujinos rajatablas no nos estaban catalogando bajo las seis razones detalladas líneas arriba sino simplemente nos resaltaban la tenacidad, el empuje, la sensibilidad y la mística de ser Jaujino.