Pascua en el Ande
Ernesto Bonilla del Valle
Será diciembre y en la madrugada del veinticinco, al despuntar el alba, brillarán las hojas de los árboles, brillarán las gotas de rocío en los pétalos de las margaritas, cantarán los zorzales en el huerto, cantará el agua que corre en la acequia tras de la casa y el aire será como una caricia fresca y perfumada.
A las seis de la mañana cantarán las campanas del campanario pueblerino y su canción se columpiará en las ramas de los sauces, se prenderá en los colores vivos de las dalias y las hortensias y rodará cuesta abajo en la correntada del Mantaro.
Cuando calle el campanario llegarán las pastoras con sus ropas sencillas y sus cabellos sueltos, trayendo ramos multicolores y presentes para el niño Dios. Bailarán en el atrio de la Iglesia y entonarán una canción alegre y jubilosa al son de las flautas pascuales y las notas serán primaverales como carcajada de niño y tiernas como caricia maternal.
Más tarde se tenderá el sol en la plaza y a esa hora estará humeante la patasca en el comedor de la casa. Patasca de navidad hecha con tocino, mondongo y maíz blanco pelado; patasca chola adornada de verde con perejil picado y ají tostado; patasca hecha en olla de barro a fuego lento.
De la huerta subirá a la iglesia el olor fresco de las hortalizas y el perfume de las rosas y la flor de romero; de la calle llegarán las notas puras de las flautas pascuales. La luz trémula de los cirios se reflejará en el oro de los altares y las gentes repetirán el Padre Nuestro y todos parecerán más buenos y sencillos.
La misa la dirá un curita de nariz rubicunda y escuálida figura; rezongará los latines como un bandoneón gaucho y después de empinar el cáliz chasqueará la lengua. Sonarán los campanillazos y los fieles se golpearán el pecho sin darse cuenta, y cuando termine el santo oficio entrarán las pastoras y cantarán delante del nacimiento.
Nacimiento barato con paños verdes que simulan la pampa y papeles arrugados que hacen de montañas; lagunas tranquilas de espejos rotos, con patitos de caucho; nieve de harina en las plantas y nieve de algodón en las cumbres; rayos de sol de hilos de oro y plata, pesebre hecho de paja de trigo y la sagrada familia y los reyes magos y el asno y el buey que modelaron las manos expertas de los artistas indios.
Lindo será el nacimiento de la iglesia pueblerina del Ande. Linda será la pascua con papa nueva, choclito tierno y queso fresco, lindo el campo y linda la vida.
Veinticinco de diciembre, pascua del Ande con olor a tierra fecunda, sin nieve y sin pinos tristes, así te quieren los niños de mi pueblo, hasta sin juguetes, pero con sol, con flores y el canto del zorzal en el huerto y el canto del agua en la acequia del estanque.
Tomado de Ernesto Bonilla del Valle, Jauja, Estampas del Folclor. Imprenta López, Buenos Aires, Argentina, 1946, pp. 169 al 171. Cortesía de: Halckon Editores